Las culturas orientales conservan antiquísimas tradiciones en las que encontramos momentos fascinantes, ceremonias que nos atraen por la atención minuciosa con que se trata cada detalle: nada se deja al azar ni en el ámbito público ni en el privado de la persona. En un rito tan sencillo como es una despedida, entran en juego numerosos símbolos de todo un modo de vida.